Explicación sencilla y honesta sobre qué es el deducible del seguro de auto, cómo funciona en la práctica y cómo elegir el adecuado para tu situación.
Cuando contraté mi primer seguro de auto, escuché la palabra “deducible” varias veces, pero nadie me explicó realmente qué significaba. Asumí que era algo complicado y técnico, así que simplemente elegí el más bajo que me ofrecieron sin entender bien por qué.
Fue hasta que tuve mi primer siniestro que realmente entendí qué era el deducible y cómo funcionaba. Y me di cuenta de que es algo mucho más simple de lo que parece, pero también más importante de lo que pensaba.
Hoy quiero explicarte el deducible de forma simple y real, sin términos complicados, basado en mi experiencia y en situaciones prácticas.
Qué es el deducible (en palabras simples)
El deducible es la cantidad de dinero que tú pagas de tu bolsillo cuando haces una reclamación, antes de que el seguro empiece a cubrir el resto. Es como una participación que tienes en cada siniestro.
Por ejemplo, si chocas y los daños cuestan 20,000 pesos, y tu deducible es de 5,000 pesos, tú pagas los primeros 5,000 y el seguro paga los otros 15,000. Simple así.
Por qué existe el deducible
Al principio, me preguntaba por qué tenía que pagar algo si ya estaba pagando el seguro. Pero después entendí la lógica (aunque no siempre me guste).
El deducible existe por varias razones. Primero, ayuda a mantener los costos del seguro más bajos. Si el seguro tuviera que cubrir todo desde el primer peso, las primas serían mucho más caras.
Segundo, evita reclamaciones pequeñas. Si cada rayón o abolladura pequeña fuera cubierta completamente por el seguro, habría muchas más reclamaciones, y eso haría que todos pagáramos más.
Tercero, te hace pensar dos veces antes de hacer una reclamación. Si sabes que vas a pagar el deducible, solo harás reclamaciones cuando realmente valga la pena.
¿Cómo funciona en la práctica?
Déjame darte un ejemplo real de cómo funcionó para mí.
Tuve un choque donde los daños a mi carro fueron de aproximadamente 15,000 pesos. Mi deducible era de 3,000 pesos. Entonces, el proceso fue así:
1. Llevé mi carro al taller
2. El taller evaluó los daños: 15,000 pesos
3. Yo pagué 3,000 pesos (mi deducible) directamente al taller
4. El seguro pagó los otros 12,000 pesos al taller
5. Mi carro fue reparado
Es importante entender que el deducible lo pagas tú, no el seguro. El seguro solo cubre lo que excede el deducible.
Diferentes tipos de deducibles
Algo que aprendí es que no todos los deducibles son iguales. Hay diferentes tipos:
Deducible fijo: Este es el más común. Es una cantidad fija que pagas sin importar el monto del daño. Por ejemplo, 3,000 pesos siempre.
Deducible porcentual: Algunos seguros tienen un deducible que es un porcentaje del valor del carro o del daño. Por ejemplo, 5% del valor del vehículo.
Deducibles diferentes por tipo de daño: Algunas pólizas tienen deducibles diferentes para diferentes tipos de daños. Por ejemplo, un deducible más bajo para cristales rotos que para daños por choque.
Es importante saber qué tipo de deducible tiene tu seguro y cómo se calcula.
La relación entre deducible y prima
Aquí está algo importante que aprendí: generalmente, mientras más alto sea tu deducible, más baja será tu prima mensual. Y viceversa: mientras más bajo sea tu deducible, más alta será tu prima.
Esto tiene sentido: si estás dispuesto a pagar más de tu bolsillo cuando algo pasa (deducible alto), la aseguradora asume menos riesgo y te cobra menos. Si quieres pagar menos cuando algo pasa (deducible bajo), la aseguradora asume más riesgo y te cobra más.
Por ejemplo, en mi caso, cuando cambié de un deducible de 2,000 pesos a uno de 5,000 pesos, mi prima mensual bajó significativamente. El ahorro anual en primas era mayor que la diferencia en el deducible, así que tenía sentido para mí.
Cómo elegir el deducible adecuado
Esta es la pregunta del millón, y la respuesta depende de tu situación. Déjame compartirte cómo lo pensé yo:
Considera tu situación financiera: ¿Puedes pagar cómodamente un deducible alto si algo pasa? Si tener que pagar 10,000 pesos de golpe sería un problema financiero serio, tal vez un deducible más bajo tenga sentido, aunque pagues más en primas.
Considera cuánto manejas: Si manejas mucho, las probabilidades de que algo pase son mayores, así que podrías considerar un deducible más bajo. Si manejas poco, puedes arriesgarte con un deducible más alto.
Considera el valor de tu carro: Si tu carro es viejo y no vale mucho, un deducible alto puede no tener sentido porque el deducible podría ser casi igual al valor del carro. En ese caso, tal vez solo quieras cobertura de responsabilidad civil.
Haz las cuentas: Calcula cuánto ahorrarías en primas con un deducible más alto versus cuánto más pagarías si algo pasa. Si el ahorro en primas es significativo y puedes pagar el deducible más alto, puede tener sentido.
Errores comunes con el deducible
Hay algunos errores que veo que la gente comete (y que yo mismo cometí):
Elegir el deducible más bajo sin pensar: Esto es lo que hice la primera vez. Elegí el más bajo porque sonaba mejor, sin considerar que estaba pagando más en primas y que tal vez no lo necesitaba.
No entender que lo pagas tú: Algunas personas piensan que el deducible es algo que el seguro paga, pero no. Tú lo pagas de tu bolsillo.
No considerar el deducible al elegir el seguro: El precio del seguro no es solo la prima mensual. Es la prima más el deducible que tendrías que pagar si algo pasa. Debes considerar ambos.
Asumir que siempre usarás el deducible: Si nunca tienes un siniestro, nunca pagas el deducible. Así que un deducible más alto puede ser mejor si eres cuidadoso y manejas poco.
Mi experiencia personal
En mi caso, empecé con un deducible bajo porque quería “estar más protegido”. Pero después de hacer las cuentas y de entender mejor mi situación, cambié a un deducible más alto.
Ahorro más en primas de lo que pagaría de más en el deducible si algo pasa (considerando que no espero tener siniestros frecuentes). Y si algo pasa, puedo pagar el deducible más alto sin problemas financieros.
Pero esto es mi situación. La tuya puede ser diferente, y eso está bien.
Mi recomendación
Mi recomendación es simple: no elijas el deducible solo porque suena mejor o peor. Piensa en tu situación real:
– ¿Puedes pagar el deducible si algo pasa?
– ¿Cuánto ahorrarías en primas con un deducible más alto?
– ¿Con qué frecuencia esperas tener siniestros?
– ¿Cuál es el valor de tu carro?
Con estas respuestas, puedes tomar una decisión informada. Y recuerda: puedes cambiar el deducible cuando renueves tu seguro si cambia tu situación.


